En el quinto partido de la Final de Conferencia de 1987, con la eliminatoria empatada a dos partidos, y el partido próximo a finalizar, los Pistons aventajaban a los Celtics por un punto y tenían la posesión del balón. Cuando Isaiah Thomas efectuó el saque de banda, antes de que el pase llegara a su destino, Larry Bird interceptó el balón, pasándolo inmediatamente a Denis Johnson para que éste bajo el aro anotase la canasta de la victoria.
Cuando Larry Bird desgranó en su libro "El camino del éxito" las claves de su carrera baloncestística explicó cómo, en ocasiones, cuando alcanzaba una concentración máxima en la cancha de juego, tenía la sensación de que todo transcurría a cámara lenta. Esta sensación, es la misma que describen los grandes maestros de artes marciales, así como otros muchos deportistas de primerísimo nivel, al referirse al estado mental que experimentan en los momentos de máximo rendimiento y acierto.
Sin duda el lector se preguntará cómo se puede alcanzar semejante estado mental, que permite trascender los propios límites del individuo. La respuesta es compleja, y sin duda constituye uno de los puntos de interés de la Psicología del Deporte. Si intentásemos resumir la cuestión en pocas palabras, se podría hablar de aspectos como la motivación, la visualización, o las técnicas de control mental; sin embargo, si retomamos el ejemplo de Larry Bird y su brillante carrera profesional habría que recordar que no existe noticia - o este autor no ha llegado a saberlo -- de que el genial jugador de los Celtics requiriese jamás los servicios de un psicólogo deportivo, o de que utilizase alguna técnica de relajación. No obstante, su acierto en los momentos de máxima tensión, era proverbial.
Si buscásemos la respuesta en su vida personal, podríamos aventurar que las adversas circunstancias familiares en las que creció endurecieron su carácter. Tal vez fuese así, pero el factor más determinante creo que fue su amor al basket y la intensidad con la que practicó el juego a lo largo de toda su vida deportiva. Sencillamente, Bird practicaba, practicaba y practicaba de sol a sol, día tras día.
Desde la Psicología del Deporte habría que realizar un ejercicio de humildad y recordar que sólo la práctica hace maestros, y que ninguna técnica, ni truco, o receta psicológica pueden sustituir al trabajo honesto del día a día. La Psicología del Deporte puede ser de gran ayuda para todos aquellos jugadores de baloncesto que quieran mejorar su rendimiento - espero tener ocasión de demostrarlo en este blog - pero es preciso recordar que sólo cuando se entrena con ilusión y perseverancia se puede alcanzar el éxito. Sólo cuando se alcanza cierta maestría deportiva, la mente es capaz de desempeñarse también de modo magistral. Así debió ser aquel día en Detroit: mientras sus adversarios observaban lo que ocurría en la cancha a una velocidad "normal", Larry Bird, gracias a su maestría, lo hacía en "cámara lenta", como si su mente operase a una velocidad tan rápida que pudiese anticiparse a lo que estaba pasando, como si tuviera EL TIEMPO EN SUS MANOS
Cuando Larry Bird desgranó en su libro "El camino del éxito" las claves de su carrera baloncestística explicó cómo, en ocasiones, cuando alcanzaba una concentración máxima en la cancha de juego, tenía la sensación de que todo transcurría a cámara lenta. Esta sensación, es la misma que describen los grandes maestros de artes marciales, así como otros muchos deportistas de primerísimo nivel, al referirse al estado mental que experimentan en los momentos de máximo rendimiento y acierto.
Sin duda el lector se preguntará cómo se puede alcanzar semejante estado mental, que permite trascender los propios límites del individuo. La respuesta es compleja, y sin duda constituye uno de los puntos de interés de la Psicología del Deporte. Si intentásemos resumir la cuestión en pocas palabras, se podría hablar de aspectos como la motivación, la visualización, o las técnicas de control mental; sin embargo, si retomamos el ejemplo de Larry Bird y su brillante carrera profesional habría que recordar que no existe noticia - o este autor no ha llegado a saberlo -- de que el genial jugador de los Celtics requiriese jamás los servicios de un psicólogo deportivo, o de que utilizase alguna técnica de relajación. No obstante, su acierto en los momentos de máxima tensión, era proverbial.
Si buscásemos la respuesta en su vida personal, podríamos aventurar que las adversas circunstancias familiares en las que creció endurecieron su carácter. Tal vez fuese así, pero el factor más determinante creo que fue su amor al basket y la intensidad con la que practicó el juego a lo largo de toda su vida deportiva. Sencillamente, Bird practicaba, practicaba y practicaba de sol a sol, día tras día.
Desde la Psicología del Deporte habría que realizar un ejercicio de humildad y recordar que sólo la práctica hace maestros, y que ninguna técnica, ni truco, o receta psicológica pueden sustituir al trabajo honesto del día a día. La Psicología del Deporte puede ser de gran ayuda para todos aquellos jugadores de baloncesto que quieran mejorar su rendimiento - espero tener ocasión de demostrarlo en este blog - pero es preciso recordar que sólo cuando se entrena con ilusión y perseverancia se puede alcanzar el éxito. Sólo cuando se alcanza cierta maestría deportiva, la mente es capaz de desempeñarse también de modo magistral. Así debió ser aquel día en Detroit: mientras sus adversarios observaban lo que ocurría en la cancha a una velocidad "normal", Larry Bird, gracias a su maestría, lo hacía en "cámara lenta", como si su mente operase a una velocidad tan rápida que pudiese anticiparse a lo que estaba pasando, como si tuviera EL TIEMPO EN SUS MANOS